#

Historias

Que

Nos

Cambian

Una iniciativa para unir a los países latinoamericanos alrededor del reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos.

¿Quieres seguir de cerca las #HistoriasQueNosCambian?

Diligencia el siguiente formulario y conoce todas las novedades de esta campaña.

¿Qué hemos logrado?

Los derechos de las mujeres han tenido avances y retrocesos en el largo camino hacia su pleno reconocimiento y garantía. Gracias a las voces que han denunciado las historias de casos icónicos de mujeres y niñas que han vivido una violación a sus derechos reproductivos, hemos encontrado la oportunidad de avanzar los derechos de todas en Latinoamérica. Cada caso nos acerca más al ejercicio pleno de nuestros derechos.

Algunas de las #HistoriasQueNosCambian son las de latinoamericanas y sus familias que han acudido al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, logrando grandes transformaciones en la adquisición y garantía de los derechos sexuales y reproductivos en nuestros países.

¿Qué queremos lograr?

A pesar de los avances, aún tenemos varios temas pendientes para que el disfrute pleno de los derechos reproductivos sea una realidad en América Latina.

Que todas las mujeres puedan acceder a servicios de salud prenatal de calidad, es decir, garantizar un diagnóstico oportuno, y atención prenatal, parto y postparto seguro y buen trato por parte del personal de salud.

Que la objeción de conciencia no se use para obstaculizar el ejercicio de los derechos reproductivos de las mujeres. Cuando un profesional se sienta inhabilitado para cumplir su misión, debe brindarle la información oportuna a la paciente y remitirla a otro profesional que sí la pueda atender.

Que se respete el secreto profesional. El personal de salud debe cumplir con sus obligaciones de dar los servicios de salud que sus pacientes necesiten y abstenerse de revelar información que obtienen al atenderlas; mucho menos de denunciarlas penalmente. El secreto profesional es un derecho y una obligación de los profesionales de salud.

Que no haya mujeres en la cárcel por perder sus embarazos. Criminalizar a las mujeres por complicaciones de salud durante el embarazo que no controlan es inhumano, ellas merecen vivir sus duelos sin ser juzgadas.

Que las mujeres empobrecidas no sean discriminadas y se les trate con dignidad en los servicios de salud y de justicia. Las mujeres con escasos recursos económicos están más expuestas a ser discriminadas. Es indispensable que se les garanticen derechos sexuales y reproductivos en condiciones de igualdad y equidad.

Por ellas avanzamos

Cada día el movimiento que busca defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres es más amplio, más diverso y más comprometido. Las activistas, las artistas, las litigantes, las que mueven las redes sociales, el personal de salud, y todos quienes han encontrado una manera de contribuir a este movimiento, nos inspiran para continuar trabajando por los derechos de todas en la región. 

El trabajo de tanta gente unida por una misma causa, ha logrado avances que permiten cada vez más, un disfrute de la autonomía y los servicios de salud sexual y reproductiva para las mujeres y niñas en la región.

Manuela y Beatriz

nos cambian

Estas historias son la representación de aquellas mujeres que han sufrido graves violaciones a sus derechos reproductivos y que nos permiten, con sus casos, pedir el reconocimiento de los derechos para todas.

Manuela

Fue una mujer salvadoreña de 33 años, madre de dos hijos, que sufrió una emergencia obstétrica al dar a luz.

Mientras estuvo recuperándose en el hospital, fue encadenada y reportada ante las autoridades por el personal médico. Al salir, fue condenada a 30 años de prisión por el cargo de homicidio agravado.

A ella se le negaron todos sus derechos, incluso a ser escuchada y tener una presunción de inocencia.

Después de varios meses, fue diagnosticada con el linfoma de Hodgkin, un cáncer que no fue tratado oportunamente y que le costó la vida en el 2010.
Esta es una de las  #HistoriasQueNosCambian

Beatriz

Fue una mujer salvadoreña de 22 años, diagnosticada con lupus eritematoso sistémico, una enfermedad autoinmune que ataca el tejido sano del cuerpo. 

Su salud se agravó cuando quedó embarazada; no obstante, la sorpresa de Beatriz fue mayor cuando descubrió que le negaban la posibilidad de practicarse un aborto por proteger a un feto al que le faltaba una parte de su cerebro y por lo tanto era absolutamente inviable.

Ella solicitó la interrupción del embarazo, pero su país se opuso. La lucha de Beatriz fue avalada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenó a El Salvador autorizar una cesárea de emergencia que salvó su vida.

Esta es una de las #HistoriasQueNosCambian